-
Starmer insta a mantener la atención en Ucrania tras reunirse con Zelenski
-
Zara anuncia una colaboración de dos años con el diseñador John Galliano
-
La defensa de chileno Zepeda pide nuevas pesquisas en juicio en Francia por asesinato
-
Un tribunal del Vaticano ordena un nuevo juicio contra un cardenal acusado de malversación
-
Dos muertos en una epidemia de meningitis "sin precedentes" en Inglaterra
-
"Me puedo morir presa", dijo Cristina Kirchner en un megajuicio por corrupción en Argentina
-
Dimite un alto cargo antiterrorista de EEUU por la guerra en Irán
-
El auge de drones en las guerras despierta el interés por las defensas láser
-
Cuba restablece progresivamente la electricidad tras un apagón masivo
-
Un buque de guerra británico llega a Gibraltar en ruta para proteger Chipre
-
Ecuador niega un supuesto bombardeo en territorio colombiano
-
Cárceles suecas se preparan para recibir a presos de 13 años de edad
-
Colombia apuesta por asfixiar al narco junto a Ecuador y Venezuela, dice un ministro
-
El exlíder del Sinn Féin, Gerry Adams, niega en un juicio haber pertenecido al IRA
-
La "adrenalina" de la escalada consuela a veteranos ucranianos amputados
-
Argentina formaliza su salida de la OMS
-
La ONU señala a Israel por el desplazamiento "sin precedentes" de 36.000 palestinos en Cisjordania
-
"No maté a Narumi", reitera el chileno Zepeda durante su nuevo juicio en Francia
-
Gregory Bovino, el rostro público de las redadas migratorias de Trump, se jubila
-
British Airways suspende hasta junio algunos vuelos hacia Oriente Medio
-
Irán anuncia que negocia con la FIFA jugar en México sus partidos del Mundial
-
La expresidenta argentina Kirchner declara en un megajuicio por corrupción
-
Brasil destaca el combate a la deforestación en un nuevo plan para reducir las emisiones
-
EEUU presiona para que Díaz-Canel abandone el poder en Cuba, según New York Times
-
El Centro Kennedy cierra por dos años para renovaciones
-
Un ataque suicida deja 23 muertos y más de 100 heridos en Nigeria
-
El "Gran Hermano" con IA de Sao Paulo que arresta a delincuentes y a algunos inocentes
-
Afganistán acusa a Pakistán de haber matado a 400 personas en un centro médico de Kabul
-
Zelenski llegó a Londres para reunirse con Starmer, el jefe de la OTAN y Carlos III
-
Muere a los 88 años el sobreviviente de bomba atómica de Hiroshima abrazado por Obama
-
La justicia bloquea en Argentina el sitio de predicciones Polymarket
-
Un juez detiene la implementación de la reforma de Trump sobre las vacunas
-
Endrick recibe el primer llamado de Ancelotti para los amistosos de Brasil ante Francia y Croacia
-
Reactivan una comisión investigadora de la supuesta criptoestafa que complica a Milei en Argentina
-
Un alto dirigente niega que el chavismo esté "arrinconado" en Venezuela tras la caída de Maduro
-
La Corte Suprema examinará una petición de Trump para retirar la protección a haitianos y sirios
-
Trump pidió a China que posponga su visita "un mes" por la guerra en Medio Oriente
-
La filial de Hutchison acusa a Panamá de causarle "daños drásticos"
-
El presidente de Israel dice que Europa debería apoyar los esfuerzos para "erradicar" a Hezbolá
-
Kast inaugura en Chile las obras de barreras fronterizas contra la migración irregular
-
Alí Larijani, el hombre cuyo poder en Irán creció con la guerra
-
El expresidente brasileño Bolsonaro deja cuidados intensivos, dice su esposa
-
Garantizar la seguridad en el estrecho de Ormuz: tácticas y amenazas
-
La fiscalía mexicana denuncia la contaminación del sitio donde se encontraba "El Mencho"
-
Más de 250 detenidos en Ecuador en el primer día de toque de queda anticrimen
-
"No maté a Narumi", reitera chileno Zepeda durante nuevo juicio en Francia
-
Cinco claves sobre Francia tras la primera vuelta de las elecciones municipales
-
Un tribunal de apelaciones federal de EEUU vuelve a autorizar las expulsiones de migrantes a terceros países
-
Cancelan la secuela de "Buffy, la cazavampiros"
-
Zelenski viaja esta semana a Londres y Madrid
Los últimos cazadores-recolectores de Tailandia reclaman derecho a la tierra
En lo profundo de un bosque de Tailandia, un joven corre entre la maleza, cerbatana en mano, antes de disparar un dardo venenoso a un mono.
El grupo que lo acompaña se acerca entre gritos y el animal cae al piso.
Esta cacería es parte de una tradición centenaria para los maniq, una de las minorías étnicas más pequeñas de Tailandia y los últimos cazadores-recolectores del país.
Pero los atractivos de un hogar fuera del bosque, como tener educación y salud, hacen que su modo de vida esté cambiando.
Los maniq ahora exigen derechos de propiedad sobre las tierras que aseguran han sido suyas durante generaciones, pero que están protegidas por ley.
Dan Rakpabon, de 18 años, carga el animal de vuelta al thap, siete cabañas de bambú con tejados de hojas en Pa Bon.
Chamusca el animal sobre el fuego para quemar el pelaje, lo desolla cuidadosamente y divide la carne entre la comunidad.
"Soy feliz cuando salimos a cazar. Este es nuestro alimento", expresó.
Pero la vida silvestre está protegida en las zonas de conservación de Tailandia, por lo que la caza es ilegal.
Es una situación que enfrentan muchos pueblos indígenas en el mundo -presionados a abandonar sus estilos de vida tradicionales-, que luchan por los derechos a la tierra que habitan.
En muchos casos, son víctimas de los esfuerzos de conservación ambiental, pese a los estudios que demuestran que el uso de baja intensidad que hacen del bosque más bien protege la biodiversidad.
Algunas autoridades lo reconocen.
"No nos preocupa el modo de vida tradicional de los maniq", expresó Chutiphong Phonwat, jefe del Santuario de Vida Silvestre Khao Banthat.
"No destruyen el bosque".
- "Puedo escribir mi nombre" -
Los maniq han vivido siglos como cazadores-recolectores, recorriendo los bosques de la península malaya en busca de alimento.
Solo quedan 415 maniq, según la Fundación de Pueblos Indígenas para la Educación y el Medioambiente, dispersos en las montañas Banthat del sur de Tailandia.
La mayoría abandonó la vida nómada de sus ancestros y se asentó en las afueras del bosque, atraídos por el acceso a la salud y la educación, como en Pa Bon, en la provincia de Phattalung.
Pero vivir en el mundo moderno requiere dinero, así que los hombres trabajan en las plantaciones de caucho por 3 a 8 dólares diarios, mientras las mujeres venden hojas de pandano.
Algunos tienen teléfonos inteligentes y los niños de la comunidad viven en una aldea a 10 kilómetros de distancia cuando hay escuela.
"Un día mi hijo me dijo 'puedo escribir mi nombre'. Sentí orgullo al escuchar eso", contó Jeab Rakpabon, quien se gana la vida tejiendo.
La caza es una actividad ocasional, ya no una fuente de sustento.
"Crecí siguiendo a mi padre en el bosque para cazar y recolectar", relató Tom Rakpabon, líder de la comunidad de 40 personas.
"Ahora tenemos que comprar arroz, carne y verdura en el mercado", agregó.
Atrapados entre sus tradiciones antiguas y vidas modernas, los maniq quieren derechos de propiedad sobre los bosques protegidos para tener vidas estables.
"Queremos casas adecuadas, tierras para cultivar nuestros vegetales", sostuvo Jeab.
- Ocupantes temporales -
Pero el bosque es una zona de conservación donde la ley tailandesa prohíbe la propiedad privada y limita estrictamente su uso.
La ley establece que las comunidades indígenas radicadas en tierras protegidas pueden solicitar permisos de uso por 20 años.
Pero esa disposición ha sido criticada porque convierte a los indígenas en ocupantes temporales de sus propias tierras ancestrales.
Una comunidad maniq con más de 30 años en Plai Khlong Tong, provincia de Trang, tiene plantaciones de caucho y casas de madera y concreto en medio del bosque.
Pero no es fácil.
"Es frustrante vivir así", lamentó Thawatchai Paksi. "Necesitamos permiso para casi todo, incluso cortar un árbol para construir una casa".
"Vivir sin título de propiedad deja a la comunidad en una situación precaria", sostuvo el líder comunitario Sakda Paksi.
- Pedir en la calle –
Para algunos maniq en la provincia sureña de Satun, esa situación ha significado tener que pedir limosna porque no encuentran empleo.
"Si nadie nos da comida, es difícil", reconoció la líder comunitaria Jin Sri Thung Wa.
El grupo viaja varios kilómetros desde su bosque para pedir en la calle.
"No queda nada en el bosque y no hay trabajos que podamos hacer", dijo.
"Los maniq no son salvajes", expresó Tao Khai, dirigente de otra comunidad. "Somos gente que vive en el bosque".
Duan Srimanang, de 13 años, acude a una escuela cercana al bosque donde vive su familia, pero fue colocada en segundo grado, acorde con sus capacidades, y estudia junto a niños de siete años. Ya aprendió a escribir su nombre y está aprendiendo a leer.
"Cuando crezca quiero tener un empleo y ganar dinero para poder cuidar de mi madre y darle comodidad y alegría", expresó la menor.
- Derecho a la tierra -
Una ley adoptada en septiembre creó "áreas étnicas protegidas" para los grupos indígenas, con un régimen regulatorio más flexible.
"Los maniq no tendrán propiedad de sus tierras pero tendrán derecho de usar la tierra acorde con sus estilos tradicionales de vida", comentó el antropólogo Apinan Thammasena.
Pero el legislador Laofang Bundidterdsakul, de la tribu hmong y quien ayudó a redactar la ley, consideró que las normas ambientales que seguirán vigentes socavarán los beneficios que pueda acarrear la nueva ley.
"Los derechos a la tierra permanecen sin cambio. Por ejemplo, asuntos de tierra siguen bajo la misma ley forestal. La construcción de carreteras, acceso a electricidad y agua todavía requieren permiso del Departamento Forestal", comentó.
Después de cazar, Tao Khai volvió a casa en una plantación de caucho.
"Esta tierra nos fue dada solo temporalmente", declaró. "Los maniq queremos un hogar donde podamos vivir para siempre".
Este reportaje es una colaboración entre AFP y HaRDstories, con apoyo del Pulitzer Center.
L.Miller--AMWN